Soy monorrena, vivo con un solo riñón, debido a una nefrectomia radical del riñón izquierdo realizada como consecuencia de un tumor renal

Desde esta nueva vida, surge en mi la necesidad de comenzar a utilizar este espacio con el fin de aportar conciencia e información sobre prevención de esta enfermedad. La única manera de prevenir es estar informados y prestarle atención a nuestro cuerpo.

Es desde este lugar, que me atrevo a proponer e invitar a transitarlo juntos…

¿Me acompañas?

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domingo, 26 de mayo de 2013

Coraje de sentir...



Hoy vuelvo a descubrirme asombrada y conmovida,
justo cuando me preguntaba si existías, si podría…
Sin darme cuenta, ya estabas en mí.
¿Por qué me empeño en explicar lo inexplicable?
¿Para qué intentar poner palabras donde no las hay?
Si sólo se trata de sentir, de vivir…
Me es inevitable, el miedo me invade.
Y entonces me pregunto;
¿Tendré el coraje?

Clr. Julieta Pereyra

domingo, 12 de agosto de 2012

Feliz Día!!!




Una vez leí o escuche (tampoco recuerdo quién) que decía algo así: “Las verdaderas vacaciones son las vocaciones del alma…” y si bien lo entendí creo que no comprendí.

Y casi sin darme cuenta; ahí estaba yo, sin saber bien de que se trataba pero siguiendo un fuerte deseo interno, cursando la carrera de Consultora Psicológica.
En ese ir transitándola me descubrí…

Una vez más fue la vida, quien me acompaño a comprender a través de la experiencia que cuando hablamos de vocación aparece el deseo, el amor, la pasión por aquello que hacemos. Es eso que nos llena, que nos moviliza, que nos despierta curiosidad, que tiene que ver con quien somos, con nuestro ser, con la libertad de serlo y con el encontrarnos. No nos esforzamos al hacerlo, sino que nos dedicamos y por ende lo disfrutamos. Porque al dedicarnos estamos, sin dudas, poniendo de nosotros… 

Y es desde este lugar, tan intenso, genuino, transparente y profundo de mi ser que hoy pretendo transitarla. Ya que, me apasiona el encuentro desde el alma del otro hacia la mía. Es esta mí vocación, la de acompañarme para luego intentar acompañar. El movimiento es de adentro para  ó hacia afuera; porque lo hago por mí. Sin esperar nada a cambio, sin condición alguna. Sólo porque me place, me nutre y me encuentro.

Desde mí me deseo y les deseo,

FELIZ DÍA DEL CONSULTOR PSICOLÓGICO.

Un gran abrazo!!

sábado, 30 de junio de 2012


Me desperté, y un claro pensamiento me invadió. Cómo poder expresarte todo mi agradecimiento?.

Decírtelo sería una buena opción, pero no sé si me animo.  Y entonces acá estoy, porque no quiero quedarme con lo que siento, y más en este día.

Mis gracias son por todo lo que me brindaste, por todo tu esfuerzo y trabajo para que jamás me falte nada. Y más aún por todos los valores que me transmitiste y enseñaste.

Sé y reconozco que durante mucho tiempo no pude entender algunas cosas, y expresaba lo que sentía mediante el reproche, enojo y distancia. Pero en realidad no me daba cuenta, que aquello que sentía era todo lo contrario, te necesitaba cerca, pero no podía decírtelo.

Este último tiempo aprendí, pude entender, comprender y aceptar que cada uno de nosotros hizo y hace lo mejor que puede,  poniendo lo mejor desde su persona y siempre con todo el amor hacia el otro. Y siento que sólo desde ese lugar podemos darnos la oportunidad de encontrarnos…

Hoy desde la mujer que soy, puedo darle el permiso a  Julietita de poder disfrutar de tu compañía y cariño.
Me hace mucho bien tu aceptación, fomenta a la mía. Quiero que sepas que hoy estoy muy feliz de poder tenerte conmigo.

Me es necesario agradecerte todos los momentos compartidos, y decirte que me emociona sentir que vamos fortaleciendo nuestro vínculo, creciendo, respetándonos, aprendiendo y siendo mejores personas; con todo lo que ello implica, pero ahí vamos, juntos y a la par…

Sincera y profundamente es un honor y un orgullo para mí ser tu hija…

Te quiero muchísimo papi…





lunes, 30 de enero de 2012

Sólo resta decir...


Ya no sé si fui yo
o tal vez, fuiste vos...
Te encontré, me encontraste,
nos encontramos sin darnos cuenta.

Es la vida que arremete, atraviesa y se despliega
quien, una vez más nos enseña...
Dejarme llevar es la idea,
y siento que me aterra.
Aunque mi alma lo desea...

Y aquí estoy frente a este dilema
intentando preguntarme;
dónde va, dónde queda
todo este sentir, que no se expresa...

Es este silencio, mi silencio
que me invade y encierra,
me ahoga y condena;
siendo yo quien desespera.

Y así voy, está es mí elección;
a sabiendas que es lo que puedo hoy...

¿Callar es mentir?
¿Quizás solo es omitir?
Pues entonces, ¿no decir, es vivir?...

Aún no lo sé, no obstante
contemplo lo que estoy sintiendo,
está que estoy siendo...

Clr. Julieta Pereyra

sábado, 28 de enero de 2012

Despertar...






Una vez más frente a tí…

Profundo, hondo, trascendente,

abismal, intenso, penetrante.

Así te siento, así te vivo…

Quizás desconocidos o,

 íntimamente conocidos.

Aquel que padecí,

 él mismo que me libero…

Y aunque ya no seamos los mismos;

ni vos;  ni yo

  ambos lo sabemos.

Hoy nos volvemos a cruzar,

siendo nuevamente tú…

 quien me invita a despertar.




Clr. Julieta Pereyra

viernes, 30 de septiembre de 2011

Cuidar el alma…




Quizás, ya hace unos días, siento como si un pensamiento o una sensación me persiguiera…  

En un principio no pude ponerle palabras, pero ahí estaba,  junto a mí. Haciéndose en cada momento, a cada instante, un poco más profunda. Finalmente hoy hizo eco, y me animé a explorarla; a recorrerme…
Lo cual no implica que haya encontrado las palabras, o mejor dicho, que me haya encontrado con este sentir para asi, poder expresarlo. Es más, ahora frente a la pc, me encuentro intentándolo, simplemente dándome la oportunidad de reflejarlo. No es fácil, y no sé bien porque. Tal vez sea porque son sentimientos profundos, que hacen a mi presente, mí hoy… no lo sé, asi como tampoco sé si quiero saberlo.
Si cierro los ojos y me sumerjo en mi silencio, con la finalidad de pretender tomar contacto, yendo hacia mis adentros; aquello que casi instantáneamente me surge, casi como arrebatándome, es la felicidad. Seguida e inevitablemente me pregunto ¿Qué es la felicidad?¿soy feliz?. Y dudo… levanto levemente la mirada, y observo a mi alrededor, como quien busca una respuesta. Y vuelvo a dudar…
Sé,  o … aprendí,  que el afuera no me puede aportarme una respuesta, por ello decido volver a mí. Y me doy cuenta que no tiene nada de “malo” dudar. Que por el contrario, abre puertas. Y que en este momento me invita cálidamente a cruzar el umbral y zambullirme en mis mares.
Y en realidad ese dudar no deviene del no encontrar respuestas a esas preguntas, sino más bien a la aparición de una contradicción. 
Es decir, por un lado siento y casi tengo la certeza que no creo en ella. O al menos no creo en la felicidad como un estado absoluto, al que haya que llegar. Pero por el otro, es lo primero que me apareció. ¿Y entonces?... ¿Será que no creo en ella porque no puedo sentirla?¿Sentí felicidad alguna vez?¿Cómo me siento? ¿Qué siento?. Miles de preguntas me invaden y siento que no puedo ni quiero darles respuestas, me llevaría mucho tiempo, me agotaría.
Es en este preciso momento cuando decido soltar los pensamientos y retomar el contacto con mi experiencia. Sabia, sincera, espontanea, simple… porque da cuenta de lo aprendido, lo recorrido, lo significado, lo reconstruido. Y desde este nuevo lugar, mi lugar, desde mí puedo advertir y reparar que quizás lo verdaderamente valioso es transitar cada momento intensamente y profundamente. Sin calificaciones, sin valoraciones previas. No adjetivando ni valorizando nuestras vivencias como: “bueno” o lo “malo”, “feliz” o “triste”, “alegre” o “doloroso”. Quizás si solamente nos permitiéramos  validar  esa experiencia, para abrirnos a sentirla plenamente. Tal y como es, ir a fondo en ese sentir y poner todo de nosotros al transitarlo. No guardarnos, ni ocultarnos, ni callándonos, ni silenciándonos, ni postergándonos.
A esa validación, suelo llamarla plenitud. Se trata de darle valor, poner en primer plano aquello que sentimos, respetarlo. Aceptándolo, tomando contacto con ello. Sentirlo solo por lo que es. Sea tristeza, dolor, angustia, alegría, felicidad, emoción. Y es en esta plenitud en la que creo como camino. Sin lugar donde llegar. Solo andando y si es posible intentando aprender de su recorrido, de nuestro recorrido. Con una única finalidad, la de estar siendo.
Y si  tanto en el andar como en el aprendizaje del recorrido, intentamos acercarnos a aquellos que deseamos y sentimos libremente, despojándonos del valor; es allí donde desplegamos nuestra alma. Y comenzamos a cuidarla.

Un cálido abrazo…

lunes, 8 de agosto de 2011

Un sueño… una vocación

Ya casi hace un mes de aquel último final….
Y todavía suena increíble. Emoción, orgullo y alegría, son quizás esas sensaciones y sentimientos profundos que me surgen, y que aún me invaden.
Es casi inevitable  recordar aquellos primeros momentos, cuando no sabía o apenas tenía registro de que se trataba la carrera. Pero algo; un fuerte deseo, o quizás una sensación, no lo sé… me decía que lo intentara, que probara.
Y ahí estaba yo, anotándome… y comenzando a cursar. Los primeros contactos con mis compañeras y profesores; clase a clase, texto a texto fueron de a poco confirmándome que este era mi camino. Por ahí quería ir, porque con y en cada uno de ellos me encontré. Me encuentro.
Aquello que empezó como un intento, una prueba, pero que provenía de un profundo e intenso deseo, muy intimo, muy propio y genuino; se ha ido transformando en mi vocación.
Digo vocación porque asi la siento. Para mí hay una diferencia esencial, sustancial entre la vocación y la profesión. Mientras que la segunda me da la pauta de aquello que hago, de mi trabajo, mi empleo. Asociándose más a una formalidad, y porque no, a una obligación. Cuando hablo de vocación aparece el deseo, el amor, la pasión por aquello que hago. Es eso que nos llena, que nos moviliza, que nos despierta curiosidad, que tiene que ver con quien somos, con nuestro ser, con la libertad de serlo y con el encontrarnos. No nos esforzamos al hacerlo, sino que nos dedicamos y por ende lo disfrutamos. Porque al dedicarnos estamos, sin dudas, poniendo de nosotros. El motor es el deseo.
Más allá (y obviamente) que hubo momentos de mayor y de menor disfrute e intensidad, como todo en la vida. Sé que mi emoción, orgullo y alegría provienen del saber y sentir  que transite la carrera siempre desde mí.
Me atrevo a asegurar que el aprendizaje más significativo de esta experiencia es que cuando hacemos desde el verdadero deseo, apostando a lo que sentimos, no hay margen de error ni de equivocación posible. 
Solo hay EXPERIENCIA y su consiguiente aprehendizaje...
Cariños…!

viernes, 15 de julio de 2011

ReEncuentro...




A través de esta primer publicación les y me doy la bienvenida a este espacio.

Deseo profundamente que podamos disfrutarlo y encontrarnos…
Como bien dice el subtitulo, se trata de un lugar para el reencuentro… 
¿A qué me refiero con reencuentro?
Quizás sea más esclarecedor (o al menos a mí me aporta mayor claridad) comenzar primero a preguntarnos: ¿qué es un encuentro?
Teniendo en cuenta algunas de las acepciones que aparecen en el diccionario puede armar la siguiente definición:
Acto, momento y/o situación de coincidir personas en un punto.
Al hallar y transcribir esta definición me es inevitable hacer un parate y releerla, intento tomar contacto con aquello que me atraviesa…
Y es en este instante cuando aparece la palabra personas…
Hace eco en mí, es una sensación muy profunda la que me invade. Intentare ponerle palabras para poder expresártela…
Casualmente o no, la utilización de su género plural me invita a pensar y reflexionar:
Puede que una de las interpretaciones posibles de esta definición haga referencia al coincidir de dos o más personas en un determinado lugar,¿no?.
Pero…
No me cierra, o al menos, no encaja, no se ajusta del todo a la idea que habita en mí respecto de este espacio.
Mi sensación es que al decir personas no solo se está haciendo referencia a un grupo, sino que va más allá…
Habla de mí, de vos, de nosotros… Se trata de coincidir, de ser;
Ser quienes realmente somos, dándonos lugar para poder vivir en paz y plenitud todo aquello que deseamos y sentimos…
Intentemos, al menos démonos un instante de permiso, dejar de lado aquel que todos quieren que seamos.
Probablemente, en ese ser lo que los otros quiere o aquella que debo ser, nos perdimos. Nos alejamos de nosotros mismos, dejamos de tomar contacto y conectarnos con nuestro sentir.
Y no está mal ni bien, no es mi intensión hacer un juicio de valor, nos pasa… 
Me pasa, pero siempre que puedo y deseo, intento volver a mí.
Tomando contacto y conectándome con lo que siento, y me acerco… Quizás solo son momentos, situaciones o instantes; igualmente me los permito, me doy permiso.
Y es ahí cuando la magia del coincidir nos trae el ReEncuento. Es ese volver a sentirnos. 
Y hablo de volver porque en algún momento, allá y hace tiempo, fuimos niños…
Precisamente es de él de quien nos alejamos, y a él donde debemos volver. 
Abrirle paso al juego, la espontaneidad, la libertad, el sentir…
Por lo tanto, para mí, reencuentro es un volver a encontrarnos…
¿Con quién?... Con quienes somos, con quienes estamos siendo.
Tomar conciencia, registrar, darnos cuenta y preguntarnos: si esto que estamos siendo, esto que hacemos, que decimos, que pensamos y que sentimos proviene verdaderamente de nuestro corazón.
Sincerarnos y comprometernos, nada más ni nada menos que con nosotros mismos…
Desde aquí, con todo lo que soy y puedo ser en este instante, te ofrezco compartir este espacio…
Simplemente porque es esta visión distinta (ni buena, ni mala, ni mejor, ni peor solo distinta) de la vida (que aprehendí y sigo haciéndolo) la que me convoca, me propone, me ofrece, me colabora y me acompaña a ser…
Nos seguimos encontrándonos…
Cariños…