Soy monorrena, vivo con un solo riñón, debido a una nefrectomia radical del riñón izquierdo realizada como consecuencia de un tumor renal

Desde esta nueva vida, surge en mi la necesidad de comenzar a utilizar este espacio con el fin de aportar conciencia e información sobre prevención de esta enfermedad. La única manera de prevenir es estar informados y prestarle atención a nuestro cuerpo.

Es desde este lugar, que me atrevo a proponer e invitar a transitarlo juntos…

¿Me acompañas?

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sábado, 17 de noviembre de 2012

El árbol de los amigos...





Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices 

por la simple casualidad de haberse cruzado en nuestro camino. 
Algunas recorren el camino a nuestro lado, viendo muchas lunas pasar, 
más otras apenas vemos entre un paso y otro. 
A todas las llamamos amigos y hay muchas clases de ellos. 

Tal vez cada hoja de un árbol caracteriza uno de nuestros amigos. 
El primero que nace del brote es nuestro amigo papá y nuestra amiga

mamá, que nos muestra lo que es la vida. 

Después vienen los amigos hermanos, con quienes dividimos nuestro

espacio para que puedan florecer como nosotros. 

Pasamos a conocer a toda la familia de hojas a quienes

respetamos y deseamos el bien. 


Mas el destino nos presenta a otros amigos, 
los cuales no sabíamos que irían a cruzarse en nuestro camino. 
A muchos de ellos los denominamos amigos del alma, de corazón. 
Son sinceros, son verdaderos. 
Saben cuando no estamos bien, saben lo que nos hace feliz. 

Y a veces uno de esos amigos del alma estalla en nuestro corazón 
y entonces es llamado un amigo enamorado. 
Ese da brillo a nuestros ojos, música a nuestros labios,

 saltos a nuestros pies. 

Más también hay de aquellos amigos por un tiempo, 
tal vez unas vacaciones o unos días o unas horas. 
Ellos acostumbran a colocar muchas sonrisas en nuestro rostro, 
durante el tiempo que estamos cerca. 

Hablando de cerca, no podemos olvidar a amigos distantes, 
aquellos que están en la punta de las ramas 
y que cuando el viento sopla siempre aparecen entre una hoja y otra. 
El tiempo pasa, el verano se va, el otoño se aproxima y

perdemos algunas de nuestras hojas, algunas nacen en otro
verano y otras permanecen por muchas estaciones. 

Pero lo que nos deja más felices es que las que cayeron

continúan cerca, alimentando nuestra raíz con alegría. 

Son recuerdos de momentos maravillosos de

cuando se cruzaron en nuestro camino. 


Te deseo, hoja de mi árbol, paz, amor, salud, suerte y prosperidad. 
Simplemente porque cada persona que pasa en nuestra vida es única. 
Siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros. 

Habrá los que se llevarán mucho, 
pero no habrán de los que no nos dejarán nada. 
Esta es la mayor responsabilidad de nuestra vida 
y la prueba evidente de que dos almas no se encuentran por casualidad.


Jorge Luis Borges


viernes, 9 de noviembre de 2012

Ecos...


Va despertando el eco
el eco mío
el de mi voz gastada
y sin embargo no lo reconozco
trae un red extraña
de palabras que suenan
como de otros
y tal vez son mías
y la despliega lentamente
ante mi que soy otro
pero que no me encuentro 
en ese mar de ecos


El viejo mundo gira y se lo lleva
se lleva el eco que era mío
y va buscando la voz madre
de la que nace cualquier eco
El eco lleva siglos
vagando por la historia
pero mi eco propio
personal
exclusivo
ya no está entero/incluye
suplicas y mandatos
pedacitos de sueños
sombra adolescentes/
el eco de antes viene
repartido en equitos.

El eco mío
el de mi voz gastada
se introduce temblando
entre las piedras
y en las piedras por fin
me reconoce
me presta su voz
la que era mía.


Mario Benedetti, de su Libro: El mundo que respiro.

lunes, 30 de enero de 2012

Sólo resta decir...


Ya no sé si fui yo
o tal vez, fuiste vos...
Te encontré, me encontraste,
nos encontramos sin darnos cuenta.

Es la vida que arremete, atraviesa y se despliega
quien, una vez más nos enseña...
Dejarme llevar es la idea,
y siento que me aterra.
Aunque mi alma lo desea...

Y aquí estoy frente a este dilema
intentando preguntarme;
dónde va, dónde queda
todo este sentir, que no se expresa...

Es este silencio, mi silencio
que me invade y encierra,
me ahoga y condena;
siendo yo quien desespera.

Y así voy, está es mí elección;
a sabiendas que es lo que puedo hoy...

¿Callar es mentir?
¿Quizás solo es omitir?
Pues entonces, ¿no decir, es vivir?...

Aún no lo sé, no obstante
contemplo lo que estoy sintiendo,
está que estoy siendo...

Clr. Julieta Pereyra

sábado, 28 de enero de 2012

Despertar...






Una vez más frente a tí…

Profundo, hondo, trascendente,

abismal, intenso, penetrante.

Así te siento, así te vivo…

Quizás desconocidos o,

 íntimamente conocidos.

Aquel que padecí,

 él mismo que me libero…

Y aunque ya no seamos los mismos;

ni vos;  ni yo

  ambos lo sabemos.

Hoy nos volvemos a cruzar,

siendo nuevamente tú…

 quien me invita a despertar.




Clr. Julieta Pereyra

sábado, 21 de enero de 2012

Silencio...




No digas nada, no preguntes nada. 
Cuando quieras hablar, quédate mudo: 
que un silencio sin fin sea tu escudo 
y al mismo tiempo tu perfecta espada. 
No llames si la puerta está cerrada, 
no llores si el dolor es más agudo, 
no cantes si el camino es menos rudo, 
no interrogues sino con la mirada. 
Y en la calma profunda y transparente 
que poco a poco y silenciosamente 
inundará tu pecho de este modo, 
sentirás el latido enamorado 
con que tu corazón recuperado 
te irá diciendo todo, todo, todo. 

 J. l. Bernárdez

jueves, 8 de diciembre de 2011

GENTE...Hamlet Lima Quintana




Hay gente que con solo decir una palabra 

enciende la ilusión y los rosales; 

que con solo sonreír entre los ojos, 

nos invita a viajar por otros mundos 

y permite florecer todas las magias. 


Hay gente que con solo dar la mano, 

rompe la soledad, pone la mesa, 

sirve el puchero, coloca las guirnaldas; 

que con solo empuñar una guitarra 

te regala una sinfonía de entrecasa. 

Hay gente que con solo abrir la boca, 

llega hasta los límites del alma, 

alimenta una flor, inventa sueños, 

hace cantar el vino en las tinajas. 

Y se queda después como si nada. 


Y uno se va de novio con la vida, 

desterrando una muerte solitaria, 

pues sabe que a la vuelta de la esquina, 

hay gente que es así, tan necesaria...

domingo, 6 de noviembre de 2011

Reír llorando...




Viendo a Garrick, actor de la Inglaterra,

el pueblo al aplaudirlo le decía:
“Eres el más gracioso de la tierra,
y más feliz…” y el cómico reía.

Víctimas del estrés, los altos lores

en sus noches más negras y pesadas,
iban a ver al rey de los actores,
y cambiaban su estrés en carcajadas.

Una vez, ante un médico famoso,

llegó un hombre de mirar sombrío:
sufro -le dijo-, un mal tan espantoso
como esta palidez del rostro mío.

Nada me causa encanto ni atractivo;

no me importan mi nombre ni mi suerte;
en un eterno estrés muriendo vivo,
y es mi única pasión la de la muerte.
-Viajad y os distraeréis.

-¡Tanto he viajado!

-Las lecturas buscad.

-¡Tanto he leído!

-Que os ame una mujer.

-¡Si soy amado!

-Un título adquirid.
-¡Noble he nacido!
-¿Pobre seréis quizá?

-Tengo riquezas.

-¿De lisonjas gustáis?

-¡Tantas escucho!

-¿Qué tenéis de familia?

-Mis tristezas.

-¿Vais a los cementerios?
-Mucho… mucho.

-De vuestra vida actual ¿tenéis testigos?

-Sí, mas no dejo que me impongan yugos:
yo les llamo a los muertos mis amigos;
y les llamo a los vivos, mis verdugos.

Me deja -agrega el médico- perplejo

vuestro mal, y no debe acobardaros;
tomad hoy por receta este consejo
“Sólo viendo a Garrick podréis curaros”.
-¿A Garrik?
-Sí, a Garrick…

La más remisa

y austera sociedad le busca ansiosa;
todo aquel que lo ve muere de risa;
¡Tiene una gracia artística asombrosa!
-¿Y a mí me hará reír?

-¡Ah! sí, os lo juro;

Él sí; nada más él; más… ¿qué os inquieta?
-Así -dijo el enfermo-, no me curo:
¡Yo soy Garrick!… Cambiadme la receta.


¡Cuántos hay que, cansados de la vida,

enfermos de pesar, muertos de tedio,
hacen reír como el actor suicida,
sin encontrar para su mal remedio!


¡Ay! ¡Cuántas veces al reír se llora!

¡Nadie en lo alegre de la risa fíe,
porque en los seres que el dolor devora
el alma llora cuando el rostro ríe!

Si se muere la fe, si huye la calma,

si sólo abrojos nuestra planta pisa,
lanza a la faz la tempestad del alma
un relámpago triste: la sonrisa.


El carnaval del mundo engaña tanto,

que las vidas son breves mascaradas;
aquí aprendemos a reír con llanto,
y también a llorar con carcajadas.



Poema de Juan de Dios Peza, inspirado en el actor y dramaturgo 
británico David Garrick.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Encontré mi alma...



Te encontré no sé dónde ni cuándo.
En algún lugar de mi mundo
que estaba en tinieblas.
Vagaba silencioso, inmutable y sórdido
como cualquier ser que desea ser hallado,
y así nos vimos… casi sin buscarlo.
Y así nos vimos… viniendo… o llegando.
Ambos, dos necesitados.

Y a pesar de que eras una extraña,
te reconocí al mirarte
como si desde siempre fueses mía,
y te vi, ansiosa, delirada y anhelante,
y aunque allí estaba oscuro, muy oscuro,
nos transformamos al vernos,
como si nos encendiéramos
uno al otro en ese instante.

Y nos dimos cuenta de
que a pesar de no conocernos
en algún lugar nos habíamos separado.
Qué extraño se siente, el sentirse parte
siendo esta vez… la primera vez en mirarse
y aceptando que cada uno
se metiera en cada quien
y que ambos fusionáramos
complejamente, casi bien.

Reí que eras mentira, peor aún, que no eras,
Pensé que jamás llegaría este tiempo;
sentir que hay algo que falta y no tenerlo
es desesperar en días y noches,
es buscar sin saber qué, ni dónde ni cuándo
y explotar en ira hasta dejar de buscar
y aceptar que parecía imposible
contemplarte un momento.

Quién dijo que no hay alma…
Quién me contó que no tenía,
fue alguien cuando niño,
o es que siendo grande
desconfié de lo que mis ojos no veían.

Pero hoy… en este raro encuentro
insospechado,
me sentí profundo…
y desde lo más puro de mi adentro
te sentí, alma, es decir,
simple y complejamente, te sentí,
porque me dejé perder y vos viniste.
Si, como suena, así de fácil,
como si siempre hubiera existido
este momento…

domingo, 30 de octubre de 2011

Tras la puerta...


Tras la puerta de sentir tu debilidad reside tu fuerza.
Tras la puerta de sentir tu dolor residen tu placer y gozo.
Tras la puerta de sentir tu miedo residen tu seguridad y confianza.
Tras la puerta de sentir tu soledad residen tu capacidad de sentir satisfacción, amor y compañía.
Tras la puerta de sentir tu odio reside tu capacidad de amar.
Tras la puerta de sentir tu desesperación reside tu esperanza verdadera y justificada.

Poema que fue canalizado por Eva Pierrakos, está en el libro “Hágase la luz”,  de Bárbara Ann Brennan

jueves, 27 de octubre de 2011

Hoy...

El hoy nos da un camino que nos abre los brazos.
Y uno avanza, pelea, se cae, se enoja y sigue avanzando.
Uno saca piedras, saca arena y avanza, retrocede, junta rosas y avanza.
Sueña, grita y sigue acanzando.
Indefectiblemnte todo suma. 
Uno cree, a veces descree...
Uno sigue, la vida sigue.
Pero hoy, este camino me extiende los brazos.
Y avanzo... se que puedo avanzar.
Con piedras o con rosas en los pies.
Hoy sigo, avanzo, sueño.

Ahora mismo, en este instante sagrado, me detengo y decido: 


" HOY MI VIDA ES HOY "



Patricia Sosa

jueves, 20 de octubre de 2011

No...

No es no, y hay una sola manera de decirlo. 
No. 
Sin admiración, ni interrogantes, ni puntos suspensivos. 
No, se dice de una sola manera. 
Es corto, rápido, monocorde, sobrio y escueto. 
No. 
Se dice una sola vez, 
No. 
Con la misma entonación, 
No. 
Como un disco rayado, 
No. 
Un No que necesita de una larga caminata o una reflexión en el jardín no es No. 
Un No que necesita de explicaciones y justificaciones, 
no es No. 
No, tiene la brevedad de un segundo. 
Es un No, para el otro porque ya lo fue para uno mismo. 
No es No, aquí y muy lejos de aquí. 
No, no me deja puertas abiertas ni entrampa con esperanzas, 
ni puede dejar de ser No, aunque el otro y el mundo 
se pongan patas arriba. 
No, es el último acto de dignidad. 
No, es el fin de un libro, sin más capítulos ni segundas partes. 
No, no se dice por carta, ni se dice con silencios, 
ni en voz baja, ni gritando, ni con la cabeza gacha, 
ni mirando hacia otro lado, ni con símbolos devueltos; 
ni con pena y menos aún con satisfacción. 
No es No, porque no. 
Cuando el No es No, se mirará a los ojos y el No se descolgará 
naturalmente de los labios. 
La voz del No, no es tremula, ni vacilante, ni agresiva y no deja duda alguna. 
Ese No, no es una negación del pasado, es una corrección del futuro. 
Y sólo quien sabe decir No puede decir Sí.



Autor: Hugo Finkelstein

miércoles, 12 de octubre de 2011

Dios hubiera dicho...


" Deja ya de estar rezando y dándote golpes en el pecho!
Lo que  quiero que hagas es que salgas al mundo a disfrutar de tu vida.

 Quiero que goces, que cantes, que te diviertas y que disfrutes de todo lo que he hecho para ti.

 ¡Deja ya de ir a esos templos lúgubres, obscuros y fríos que tú  mismo construiste y que dices que son mi casa.

Mi casa está en las montañas, en los bosques, los ríos, los lagos, las playas. Ahí es  en donde vivo y ahí expreso mi amor por ti.

 Deja ya de culparme de tu vida miserable; yo nunca te dije que había nada mal en ti o que eras un pecador, o que tu sexualidad  fuera algo malo.

 El sexo es un regalo que te he dado y con el que puedes  expresar tu amor, tu éxtasis, tu alegría. Así que no me culpes a mí  por todo lo que te han hecho creer.

 Deja ya de estar leyendo supuestas escrituras sagradas que nada  tienen que ver conmigo. Si no puedes leerme en un amanecer, en un  paisaje, en la mirada de tus amigos, en los ojos de tu hijito...
¡No me encontrarás en ningún libro!

 Confía en mí y deja de pedirme. ¿Me vas a decir a mí como hacer mi  trabajo?

 Deja de tenerme tanto miedo. Yo no te juzgo, ni te critico, ni me enojo, ni me molesto, ni castigo. 
Yo soy puro amor.

 Deja de pedirme perdón, no hay nada que perdonar.  Si yo te hice... yo te llené de pasiones, de limitaciones, de placeres, de sentimientos, de necesidades, de incoherencias...  de libre albedrío ¿Cómo puedo culparte si respondes a algo que yo puse en ti? 
¿Cómo puedo castigarte por ser como eres, si yo soy el que te hice?
¿Crees que podría yo crear un lugar para  quemar a todos mis hijos que se porten mal, por el resto de la eternidad? ¿Qué clase de dios loco puede hacer eso?

 Olvídate de cualquier tipo de mandamientos, de cualquier tipo de leyes; esas son artimañas para manipularte, para controlarte, que sólo crean culpa en ti. Respeta a tus semejantes y no hagas lo que no quieras para tí. Lo único que te pido es que pongas atención en  tu vida, que tu estado de alerta sea tu guía.

 Amado mío, esta vida no es una prueba, ni un escalón, ni un paso en el camino, ni un ensayo, ni un preludio hacia el paraíso. 
Esta vida es lo único que hay aquí y ahora y lo único que necesitas.
 Te he hecho absolutamente libre, no hay premios ni castigos, no hay pecados ni virtudes,
nadie lleva un marcador, nadie lleva un registro.
 Eres absolutamente libre para crear en tu vida un cielo o un infierno.
 No te podría decir si hay algo después de esta vida, pero  te puedo dar un consejo. 
Vive como si no lo hubiera. 
Como si esta fuera tu única  oportunidad de disfrutar, de amar, de existir. 
 Así, si no hay nada, pues habrás disfrutado de la oportunidad que te di.
 Y si lo hay, ten por seguro que no te voy a preguntar si te portaste bien o mal, te voy a preguntar ¿Te gustó?... ¿Te divertiste?...  
¿Qué fue lo que más disfrutaste? ¿Qué aprendiste?...
 Deja de creer en mí; creer es suponer, adivinar, imaginar. Yo no quiero que creas en mí, quiero que me sientas en ti. Quiero que me sientas en ti cuando besas a tu amada, cuando arropas a tu hijita, cuando acaricias a tu perro, cuando te bañas en el mar.

  Deja de alabarme, ¿Qué clase de Dios ególatra crees que soy?
Me aburre que me alaben, me harta que me agradezcan. ¿Te sientes agradecido? Demuéstralo cuidando de ti, de tu salud, de tus relaciones, del mundo. ¿Te sientes mirado, sobrecogido?... 
¡Expresa tu alegría! Esa es la forma de alabarme.

 Deja de complicarte las cosas y de repetir como perico lo que te 

han enseñado acerca de mí. 
Lo único seguro es que estás aquí, que estás vivo, que este mundo está lleno de maravillas.   
¿Para qué necesitas  más milagros?¿Para qué tantas explicaciones?
 No me busques afuera, no me encontrarás. 
Búscame dentro... ahí estoy, latiendo en ti.

Baruch de Spinoza